domingo, 24 de julio de 2011

Refugio

Me ausenté por varios días, pero acá estoy de vuelta. Debo decirles que no voy a compartir con ustedes lo que les prometí en la entrada anterior, no porque no sepa qué, dado que estoy particularmente interesada en el artículo de Michel Foucault "Esto no es una pipa", sino porque debo reseñarlo, y aún no lo hice. Por lo tanto, he decidido compartir otra de las cuestiones de las cuales disfruto muchísimo (y quizás sepa apreciar bastante más que el arte plástico) que es un cuento de "mi amado" Cortázar titulado "Me caigo me levanto". Quizás suene a libro de autoayuda, pero sabrán suponer que si proviene de este señor, nada más alejado a "algunas recetas sencillas para recomponerse de los bajones existenciales".
Las razones para compartirlo, son varias. Por un lado, como ya mencioné anteriormente, soy fanática de Cortázar, o, mejor dicho, de lo que escribe (aunque me sea difícil escindir al autor de su obra). Por otro, porque sí, es verdad, el título captó particularmente mi atención desde la posición de quien busca soluciones rápidas a "depresiones mundanas". Es decir, dicho simplonamente, andaba medio bajón y dije, a ver si justo este hombre me "salva", o, mejor dicho, su obra (aunque nadie salva a nadie ni nadie está salvado de atravesar experiencias de vida que implican sentimientos de angustia). En realidad, el cuento, no me salvó de nada (en el fondo tampoco estaba esperando que lo hiciera), sino que, a su manera, cumplió la misma función que cumplieron muchas otras obras de Julio en otros momentos de mi vida: se transformó en un refugio. Tanto el arte, como la literatura, en estos casos, pueden funcionar como excelentes refugios. A través de ellos se puede reír, llorar, ser feliz, angustiarse, enamorarse, sentir melancolía, dolor, transitar la soledad, dudar. Esta forma de enriquecer el propio universo, puede colaborar en resolver o superar algunas conflictos existenciales personales, fundamentalmente  "expandiendo nuestro mundo" y brindándole sentido a nuestra vida desde un lugar que no tiene relación directa con nosotros, con nuestra vida, o con lo que "nos pertenece". En el mismo transcurrir de la obra, uno puede sentir una gran plenitud, aún sintiendo una gran angustia. Entonces, ésta sería la segunda razón por la cual comparto este cuento. Y la tercera, finalmente, es porque el mismo no llegó a mí sino a través de una gran amiga, de otro gran refugio. Por eso también, porque fue ella quien me lo hizo leer, y creo que estuvo muy acertada haberlo hecho, le hago un pequeño agradecimiento público, y lo comparto con todos.
Espero que lo disfruten tanto como yo, y espero escribir pronto.
Acá les dejo el link: http://www.juliocortazar.com.ar/cuentos/mecaigo.htm

1 comentario:

  1. Encontre este blog por Rayuela, entre por Magritte y me quede por el contenido :), sigue posteando' yo igual estudie historia :).

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